Glosario de cosmética

El carmín de tus cosméticos: ¿es natural? ¿Lleva bichos?

Un pintalabios color carmín

Los que lleváis un tiempo por aquí sabéis que este blog nació por mi inquietud de saber qué hay detrás de los cosméticos y de sus ingredientes, ¿verdad? Y en el caso del maquillaje, los pigmentos son fundamentales. Hasta ahora hemos hablado del blanco puro del dióxido de titanio, de los pigmentos que cambian de color cuando te los pones en la piel… Pues bien, hoy vamos a hablar de uno de los más icónicos: el carmín.

Y es que el carmín está tan asociado a la pintura cosmética, en especial a los pintalabios, que la palabra ha ido adquiriendo el significado de “maquillaje rojo” o incluso el de “labial”. ¿Por qué es tan importante el pigmento carmín en maquillaje? ¿Cuáles son los mitos y los orígenes que tiene? ¿Es verdad que está hecho de insectos? ¿Es seguro? ¿Qué tipos hay?…

A esas preguntas y a muchas otras les voy a dar respuesta en este artículo. ¿Te vienes? 🙂

Mito 1: el carmín es un color.

En este caso me tomo la licencia de llamar a esto mito… y es que, si preciso, yo diría que el carmín no tiene un solo color… sino varios.

Detrás del carmín hay varios tipos de pigmentos, y parece que todos ellos dieran el mismo color. ¡Pero no es así! Sin embargo, es una idea tan extendida que en cosmética las pastas rojas para labios y rostro han recibido históricamente el nombre de “carmín”.

Cada uno de los tipos de pigmento carmín da un color estándar (los tenéis abajo). Pero también pueden ser empleados de maneras diferentes, que dan como resultado colores distintos. Lo iréis viendo cuando os vaya enseñando los distintos pigmentos…

Los tonos de varios tipos de pigmentos carmín

De izquierda a derecha, los colores considerados estándar para la cochinilla natural, el ácido carmínico y el carmín sintético que suele usarse en pintura.

El carmín natural, por ejemplo, puede ver modificado su color en función del Ph de la fórmula. Sirva como un ejemplo esta foto de telas teñidas con cochinilla natural de la marca de moda tinerfeña Jóias Jananina. Como veis se pueden conseguir muy diferentes tonalidades; que van desde el rosa chicle hasta el rojo que todos conocemos, pasando por el morado.

Mito 2: el carmín está hecho de bichos.

A ver, como tantos mitos… esto tiene algo de verdad y algo de trola. ¿Es verdad que el carmín son insectos machacados? Pues estamos en las mismas, como hay varios tipos de carmín… la respuesta es que a veces sí, y a veces no ;). Voy por pasos 🙂

a) El carmín natural y las cochinillas.

En el viejo continente, desde los sumerios se usaba carmín quermésico, que se obtenía de las cochinillas que teníamos entonces, sobre todo el kermes vermilio. Era utilizado sobre todo para teñir telas y hacer lacas… Era sustituto del carmín de Tiro que pronto se extendió por Europa.

En aquellas épocas los análisis de salubridad de las sustancias eran pocos, así que seguro que más de una vez se usó como maquillaje… pero todo cambió cuando los europeos llegamos a América.

En l0 que hoy llamamos México, los aztecas utilizaban otro tipo de cochinilla que daba un tinte más potente, con mayor permanencia y mejor rendimiento que el quermésico. Su color se consideraba más bonito, y por si fuera poco, se podía utilizar hasta en alimentación. Vamos, toda una revolución. Se trataba del carmín de cochinilla americana, sobre todo de la especie Dactylopius coccus, que pronto sustituyó al quermésico y que se usa hasta el día de hoy.

Pencas o nopales: los cactus en los que crecen las cochinillas

Pencas o nopales, los cactus en los que crecen las cochinillas

Para daros una idea del valor de este “nuevo” carmín era alto, os diré que tanto los aztecas prehispánicos como los canarios del siglo XIX (sí, en mis queridas Islas Canarias se producía mucho carmín, y aún se cultiva), su valor era tal que se aceptaba como moneda de cambio. ¡Imagínate!

La cochinilla americana tenía una calidad tan buena que se extendió como la pólvora. Aún hoy se usa, y mucho, en distintos ámbitos, incluidos la cosmética, la moda (como tinte textil) y la alimentación… Sí, como lo has oído. No sólo has pequeñas cantidades de estos bichillos en pintalabios, sino probablemente en yogures de fresa, preparados cárnicos o helados, por poner algunos ejemplos.

Vista de cerca de cochinillas de carmínen una penca

Éste es el aspecto que tienen las cochinillas americanas vivas

En el uso del carmín de cochinilla hay tanto partidarios como detractores. Muchos de los partidarios lo son por sus virtudes, que ya os he contado, y por el hecho de ser un colorante natural. Sin embargo, los veganos y otros tipos de amantes de los animales no lo disfrutan tanto. No quiero ser partidista en absoluto, creo que cada uno debe ser consecuente con sus propias convicciones. Pero hacéos a la idea de que la producción artesanal . El cultivo de la cochinilla es un curro tremendo, y el proceso artesanal es largo y laborioso. Resumidamente, pasa por coger a las hembras y sus huevos y tostarlas al sol. Así que sí, el carmín natural son bichillos con huevos incluidos, convertidos en un polvo con una capacidad de teñido tremenda.

Cochinilla-1

Estos bichillos, ya secos, son lo que luego se molerá para obtener el pigmento de carmín natural.

Y es que los huevecillos tanto de las cochinillas quermésicas como de las cochinillas americanas contienen ácidos colorantes, llamados ácido quermésico y ácido carmínico, que son el centro de la cuestión, ya que combinados con sales de aluminio y/o y calcio dan el colorante …

Creo que con esto ya entenderéis por qué la mayoría de los rojos de labios de maquillaje natural no son aptos para veganos, ¿verdad? Pues porque llevan como pigmento carmín de cochinilla.

Al carmín de cochinilla se le ha dado muchos nombres. A su vez, se le llama también grana; pero en los INCI o listas de ingredientes de vuestros cosméticos lo encontraréis como Natural Red 4 o NR4 y CI 75470.En alimentación, sin embargo, lo más frecuente es que se la llame por su número “e”, e E120. Aunque si queréis ser más precisos, el E120 (I) es el carmín más puro usado en alimentación, y el E120 (II) es el más concentrado, con un 20% de ácido carmínico.

Os dejo enlace a un documental hecho en Canarias sobre cómo se hace la cochinilla de manera artesanal, por si es de vuestro interés:

b) El ácido carmínico

De todas formas, sólo en los procedimientos más artesanales se suele usar la cochinilla seca tal cual como pigmento o colorante. En la práctica (y casi siempre es el caso en cosmética) se usa el extracto de cochinilla, en el que el ácido carmínico se extrae de las cochinillas. Para ello, una vez secos se hierven en agua con ácido sulfúrico para que se disuelva el ácido carmínico, y se añade alumbre y cal al conjunto para que se precipite, uniéndose al aluminio…

Pigmento de ácido carmínico (fuente: Wikipedia)

Pigmento de ácido carmínico (fuente: Wikipedia)

Este pigmento es un polvillo finísimo de color entre rojo y morado que tiene varias propiedades que lo distingue de los tintes rojizos que se usaban antes que él:

  • Es insoluble en agua y en alcohol, pero soluble en medios alcalinos. Eso hace que si lo lavas, por ejemplo, no se limpie. Utilísimo para tintar telas, por ejemplo.
  • Aguanta muy bien el calor y la oxidación química, lo cual es muy útil para mezclar con ingredientes calientes en cosmética o al combinarse con otros compuestos. En esto, es mejor que otros colorantes sintéticos, de los que os hablaré más adelante.
  • Es estable, no se echa a perder en plazos cortos de tiempo.
  • Su poder colorante es enorme; de hecho, leo que es el más alto, y que supera al de los demás colorantes carmínicos.
  • Varía de tono, en muchas de sus formas, en función del pH en el que disuelva o disperse: desde naranja (pH menor a 4,8), entre rojo y naranja (pHs entre 4,8 y 6,2) y morado (para pHs mayores de 6,2). Pero esto ya os lo había adelantado 🙂 .

El ácido carmínico se distribuye con varios grados de pureza y en cosmética sólo se puede utilizar el más alto, denominado “premium” o directamente “carmín de grado cosmético”. Sería carmín natural con más de un 50% de contenido en ácido carmínico. Hay varias presentaciones y fórmulas, sin embargo, que se emplean en otros de los muchísimos usos que tiene: desde farmacéutica (pasta de dientes o enjuagues bucales), cosmética (es decir, para dar color a distintos cosméticos o directamente en maquillajes que van desde pintalabios a sombras de ojos, pasando por bases de maquillaje, lápices de ojos… casi cualquier cosa) o la industria alimentaria, donde puede estar en casi cualquier cosa en la que un toque rosa o rojo fresa se considere de buen tono…

Sin embargo, al ácido carmínico “elaborado” se le considera aún natural. El más extendido en los últimos tiempos es el carmín sintético, del que paso a hablar aquí mismo 🙂 .

c) El carmín sintético

Y es que tengo buenas noticias para todos los que prefiráis no usar productos animales, siempre y cuando no os ciñáis en exclusiva a usar productos naturales: existe un sustituto artificial de las cochinillas en cuanto a lo que teñir de rojo se refiere ;). Se emplea tanto en alimentación como en cosmética, y en la práctica ha sustituido a la grana y al ácido carmínico de procedencia natural porque es mucho más barato.

Éste es el aspecto del Ponceau 4R, E124 o CI16255

Me diréis que no tiene color de golosina… 😉

Su nombre comercial es  “Ponceau 4R” (“ponceau” es en francés el adjetivo del color de las amapolas, por lo visto 😉 ). En alimentación lo veréis como E124 y en los cosméticos como CI16255. Pero ha recibido muchos más nombres, y al final del artículo os los detallaré por si tenéis curiosidad.

Es fácil de usar en comida o fórmulas cosméticas porque es soluble en agua.

La fórmula del carmín artificial o Ponceau 4R

Antes de que me preguntéis si es peligroso por ser químico…  sabéis que pienso que no hay que demonizar la química por sistema, pero he mirado por si acaso. Lo más relevante es que en 2007 se publicó un estudio en el que se relacionaba junto a otros colorantes y el benzoato de sodio (un conservante) con hiperactividad infantil. Pero está pendiente de confirmar, lo último que dijo Europa al respecto que haya podido encontrar es esto. En Europa se considera seguro consumir 0,7 mg/kg diarios, y en la FAO, hasta 4. En la cantidad está el veneno, como creo que decía Paracelso…

Otros carmines

Hay muchos tipos más de carmines y pigmentos rojos que los que yo os he contado aquí, pero no se utilizan en cosmética: el carmín de alizarina, por ejemplo. Así que no los trataré aquí.

Swatches sobre el papel

Los distintos nombres del carmín

Como veis, al empezar este artículo esperaba hablaros de una sola cosa, el carmín que se obtiene de la cochinilla que yo, como canaria, conozco desde niña. Sin embargo me he encontrado muchas cosas más por el camino, así que para que podáis llamar a cada cosa por su nombre y saber de qué os hablan cuando os digan “carmín” en cada caso, aquí os pongo los nombres de cada uno :).

  • Del animalillo:
    • Cochinilla americana: cochinilla, cochinilla grana, dactylopius coccus (latín), cochinilla del carmín, grana cochinilla, cochinilla grana, nocheztli y “la rueda de la muerte”. Antes, Coccus cacti (parece que los biólogos ahora consideran este nombre incorrecto, pero por si os lo encontráis en algún texto viejo) .
    • Cochinilla quermésica: kermés,  cochinilla de la encina, kermes vermilio (aunque hay más variedades es la más usada). Natural Red 3, NR 3, CI 75460
  • Carmín de cochinilla: Grana, Natural Red 4, NR 4, CI 75470, E120 (en alimentación). Bueno, en la práctica se divide en extracto de cochinilla ( E120 (II) ) (a partir de insectos pulverizados, con un 20% de ácido carmínico), y carmín (E120 (I) ), más purificado.
  • Ácido carmínico: extracto de cochinilla, carmín A-SG (marca comercial), C 22 H 20 O 13. Como colorante alimentario se identifica por el número e E-120. En cosmética lo veréis como CI 75470.
  • Carmín artificial: rojo cochinilla A, Ponceau 4R o escarlata Victoria 4R, o, en alimentación, E124 (en alimentación) o, en los cosméticos, I16255. Realmente ha recibido muchísimos nombres; en inglés, algunos de ellos (en inglés) son Cochineal Red A, C.I. Acid Red 18, Brilliant Scarlet 3R, Brilliant Scarlet 4R, New Coccine… Su fórmula química, aunque ya la habéis visto arriba gráficamente, es C20H11N2Na310S3.
  • Carmín de alizarina: Pigment Red 83, PR 83. En inglés: alizarin crimson; alizarin madder; alizarin carmine; synthetic madder. En italiano: cremisi d’alizarina.

Creo que ya os he liado lo suficiente por hoy, ¿verdad? 🙂 Os recuerdo que si queréis saber más sobre los pigmentos que llevan vuestra cosmética, os recomiendo echar un vistazo a este artículo. Creo que os gustará, porque gracias a él por fin sabréis por qué hay maquillaje que cambia de color… O a este otro, que explica la clave de muchos de los blancos del maquillaje…

¡Un abrazo a todos y espero no haberos aburrido demasiado! 🙂

Fuentes:

Me he esforzado por hacer mis propias fotos hablando del carmín natural, y tengo que agradecer a la experta en tintes naturales Nathalie Leturq de Jóias Jananina por su valiosísisma ayuda para entender y fotografiar el tinte de cochinilla natural (ya os enseñé algo de su trabajo en esta entrada, ¿recordáis? . Las fotos de la cochinilla americana y de los pintalabios también son mías, pero los tintes del ácido carmínico y el Ponceau 4R salen de la red. Por lo demás, algunas de las fuentes principales de este reportaje, si queréis indagar más allá, son las siguientes:

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24 Comentarios

  • Contestar
    M Angeles Guerra Rodriguez
    13 octubre, 2016 a las 1:56 pm

    Interesante pots.
    Besitos

    • Contestar
      María Monedero
      13 octubre, 2016 a las 2:39 pm

      Muchas gracias, guapa ☺ Siempre me trabo un poco al publicar estos post, si no te ha aburrido me doy por satisfecha 😅

  • Contestar
    natalia
    13 octubre, 2016 a las 4:04 pm

    Estoy alucinada de lo currado que está este artículo. Todo perfectamente explicado y aclarado, de modo que cada una sepa lo que “hay” y obre según opinión.

    • Contestar
      María Monedero
      13 octubre, 2016 a las 8:21 pm

      Me has puesto colorada… ésa era justo mi intención. Así que… qué puedo decir, qué alegría que digas eso… ¡Gracias! 🙂

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    eva
    13 octubre, 2016 a las 4:40 pm

    este post es genial

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    Judit
    13 octubre, 2016 a las 4:50 pm

    Guau! Me ha parecido super interesante! No tenía ni idea que el carmínn venía de las cochinillas. Gracias por ser tan divulgativa.
    Un saludo

    • Contestar
      María Monedero
      13 octubre, 2016 a las 8:23 pm

      ¡Si me encanta hacerlo! Jejeje Al revés… gracias a ti por ser tan apreciativa jejeje. Estos post llevan mucho trabajo, pero la verdad es que leer comentarios así hacen que valga la pena ?

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    Oly Colour
    13 octubre, 2016 a las 8:57 pm

    ¡¡Madre mía!!, ¡¡me ha encantado!!,¡¡qué pedazo de post!! cómo te lo has currado. Has hecho un gran trabajo, gracias por culturizarnos sobre el tema.
    Un besazo guapa

    • Contestar
      María Monedero
      13 octubre, 2016 a las 9:04 pm

      Genial, me encanta leer eso ?????. De verdad, gracias a vosotras por apreciarlo ☺☺☺☺

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    MARGARITA CAÑELLAS SASTRE
    15 octubre, 2016 a las 12:02 pm

    Mi más sincera enhorabuena por el artículo!
    De 10!

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    Burbujas de jabón
    15 octubre, 2016 a las 12:44 pm

    Gran post, enhorabuena por el trabajazo que has hecho y gracias por tratar temas tan interesantes y diferentes en lo que a cosmética se refiere. Un besazo!

    • Contestar
      María Monedero
      15 octubre, 2016 a las 1:26 pm

      Ay… la verdad es que la que no sabe cómo agradecer que lo apreciéis soy yo :). A veces me siento un poco sola porque me parece que nadie más se interesa del mismo modo que yo por lo que hay detrás de los cosméticos, y es una alegría tremenda encontrar gente “ahí fuera” que sí que tiene inquietudes parecidas. ¡Gracias! 🙂

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    Diana entrebrochasypaletas
    21 octubre, 2016 a las 4:36 pm

    Amante de los labiales rojos y sin saber esto ¡sacrilegio! gracias por compartir un poquito más de sabiduría.
    ¡Un besote!

    • Contestar
      María Monedero
      21 octubre, 2016 a las 4:54 pm

      Jajajaja mujer, tampoco es eso jajaja La cosa es que hoy sabes un poco más que ayer… y eso es bueno 🙂 Me alegro mucho de tener que ver con ello jejeje

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    Papish
    21 octubre, 2016 a las 7:43 pm

    ¡Vaya currazo!! De lo más interesante. Yo sí conocía lo de la cochinilla, pero desde luego este grado de detalle es la bomba 🙂

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    Esther Rodríguez
    26 octubre, 2016 a las 8:49 pm

    Madre mía, que de cosas he aprendido hoy. Gracias

  • Contestar
    @depotingueo
    24 febrero, 2017 a las 5:00 pm

    Acabo de descubrir tu blog y realmente estoy entusiasmada, unos posts muy trabajados y completos. Gracias!

    • Contestar
      María Monedero
      24 febrero, 2017 a las 5:56 pm

      ¿De verdad piensas eso? Qué ilusión 🙂 La verdad es que doy la bienvenida a todo el mundo, pero ahora a ti te la doy con muchas más ganas por alegrarme la tarde jejeje ¡muchas gracias! 🙂

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    Gabriela
    25 noviembre, 2017 a las 4:50 pm

    Mientras leía tu articulo me preocuparon las palabras “aluminio y sales de aluminio”. No se supone que estas aumentan el riesgo de cancer y por ese motivo las estan sacando de los desodorantes?

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      María Monedero
      30 noviembre, 2017 a las 7:45 pm

      Uff… hasta donde yo sé, es un tema complicado y polémico. Por un lado se habla de que las sales de aluminio pueden causar irritación, pero en la mayoría de los desodorantes se combinan con agentes hidratantes y humectantes y por lo tanto no debería pasar nada, a menos que tu piel sea muy, pero que muy, extremadamente sensible. Por otro lado, encuentro informes científicos que apuntan a una posible relación con el cáncer de mama, pero no veo nada concluyente… ¿hasta qué punto la relación entre el cáncer de mama y el uso de desodorantes en las axilas es simplemente que se aplican más o menos en la misma zona? Finalmente, leí en algún lado que cuando te aplicas sales de aluminio en la piel, se absorbe un 0,012% del total. ¿Es una cantidad que pueda ser realmente perjudicial?

      Lo cierto es que tanto cosmética “tradicional” o “química” como la natural usan a menudo sales de aluminio, y no dejo de opinar (es una opinión) que esto del “sin aluminio” es otra moda más de los “sin” de los que ya he hablado otras veces, como la del “sin parabenos”, “sin talco”, etc. Es decir, modas que sólo tendría en cuenta según qué personas y el uso que se le dé a cada producto…

      Un abrazo, Gabriela 🙂

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