Glosario de cosmética

Manteca de karité o ” shea butter “

Cuando empecé a investigar la manteca de karité no esperaba encontrarme con un trasfondo tan exótico ni con tantas propiedades. Sin embargo es la base hidratante de muchos cosméticos tanto naturales como de cosmética “química”, donde la encontraréis bajo su nombre inglés, “shea butter”. Cuando hablas con personas entendidas que han conocido la cultura africana en torno al karité te das cuenta de que también tiene algo mágico. Por eso, me gustaría contaros ambas caras de esta historia… ¿Me acompañáis en mi investigación?

Manteca de karité

La verdad es que ya tenía la idea de investigar la manteca de karité cuando tuve la suerte de conocer a D. Pedro Muñoz, de Maison Karité. D. Pedro conoce desde hace al menos 15 años muchos aspectos del Senegal, y consiguió hacerme ver que el karité no es un ingrediente más de nuestros cosméticos; para muchas mujeres y sociedades africanas, es casi místico…

El árbol del karité

Un árbol de karité en Burkina Faso

El árbol de karité es un tesoro difícil de explotar. No produce sus primeros frutos hasta que tiene 10 o 15 años. Incluso entonces, tarda hasta los 20 o 30 hasta que alcanza su máxima producción, que puede durar unos 200 años. En este sentido me recuerda un poco a los castaños de Galicia, por la zona de mi abuela: si tenías uno en tu finca, sabías que no pasarías hambre. Era una especie de seguro de supervivencia. Pero que tarde tanto en producir hace complicado en la práctica su cultivo, así que muchas de las nueces de karité son recolectadas a mano de árboles salvajes.

Por otro lado, poned en vuestra mente una imagen de la sabana, ¿verdad que no aparecen bosquecillos? Esto es porque los árboles del karité suelen ser los más grandes que hay en ella, y crecen dispersos, así que para recoger las nueces a veces se hace necesario recorrer grandes distancias.

Es más. El árbol del karité es considerado sagrado en muchas partes del África central, por lo que no sólo es necesario que los frutos se recojan una vez caídos al suelo, sino que además sólo las manos femeninas pueden cogerlos. Esto implica que las nueces del karité (que así se llaman los frutos) son una forma de feminizar las economías, y de que familias que quizás de otra forma no dispondrían de dinero lo consigan. Hay muchas fundaciones que aprovechan esta circunstancia para luchar por las mujeres africanas, así como cooperativas de mujeres dedicadas a su explotación.

Pero hay más.

Nos cuenta D. Pedro Muñoz que este carácter sagrado va más allá… la manteca del karité es el agua que no tiene la sabana: las casas cocinan con ella, y los niños recién nacidos se lavan con ella. Desde la antigüedad, la manteca de karité se utiliza para cuidar la piel, las cicatrices y los reúmas. No es de extrañar la importancia que tiene en sus culturas, y que por tanto se considere sagrado el árbol del karité…

Por si esto fuera poco, el karité sólo se da en la llamada “zona del karité”, una franja tierra adentro del África Central que incluye Sudán, Senegal, Gambia, Mali, Nigeria, Gabón, Togo, Alto Volta y la costa de Marfil. Por eso y por todas las utilidades que tiene en las culturas locales la manteca de karité, es un elemento importante de la cultura africana.

Cómo se hace la manteca del karité o shea butter

Unas chicas de Mali elaboran manteca a la manera tradicional

Se conocen referencias históricas sobre la manteca de karité desde la época de los egipcios; incluso hay menciones de su compra por Cleopatra. Por tanto, podemos deducir el proceso tradicional de hacer su manteca tiene muchísimos años… aparte de muchísimo trabajo.

Para hacer la manteca en sus casas, las mujeres africanas tienen que seguir un proceso largo y complejo. No sólo por la recolección de las nueces, que ya veis que tiene su aquél… sino porque tienen que seguir muchos pasos.

En la “receta” original, el fruto se pela para quitarle la carne y dejar sólo el hueso. Pero lo que nos interesa es la almendra que hay dentro, que es la que más materia grasa tiene. Así que se secan los huesos al sol durante varios meses, y pasado este plazo, se cascan y se extrae la almendra de dentro. Se tuestan (lo cual tiene su ciencia, ya que tradicionalmente se hace con fuegos de madera y hay que tener mucho cuidado de que no se quemen). Se trituran para obtener una pasta a la que se le va echando agua y amasando (es el paso de la foto), se va añadiendo más agua y calor… y con esto se separa la grasa, porque sube hacia arriba separándose del resto de la olla. Y, por si fuera poco trabajo, se suele dar un hervor extra y lento para quitar restos de agua.A partir de aquí, se deja en un lugar fresco hasta que se endurece, y luego se forman unas bolas que es la forma en que se guardan.

Casi nada, sobre todo en culturas en las que esto se hace en cuclillas o agachado como en la foto de arriba. A mí sólo de verlo ya me duele la espalda…

La técnica tradicional ha resuelto el problema durante gran parte de la historia, pero no es el método más eficaz. Con ella, la manteca de karité se oxida más durante el proceso, por lo que dura mucho menos en buenas condiciones. Además, no se consigue sacar tanta manteca como por los procedimientos actuales de prensado a temperatura controlada. A nivel industrial o en las cooperativas se utilizan sistemas de cascado mecánicos; también es habitual refinar la manteca con un proceso de refinado posterior en el que puede utilizarse hexano o filtros de arcilla.

De este modo, en general se obtiene una manteca final de colores variables; que van desde el blanco al amarillo brillante, y puede incluso tener tintes verdosos o rojizos. Más abajo os contaré cómo distinguir por estas propiedades y por otras la manteca de karité natural de la refinada ;). En todos los casos resulta una grasa bastante consistente, pero que se funde a una temperatura parecida a la de nuestro cuerpo, lo cual resulta también muy útil para diversas fórmulas cosméticas… pero vamos paso a paso 😉 .

Las propiedades de la manteca de karité o shea butter

Manteca de karité

Nosotros nos vamos a centrar en sus propiedades cosméticas… ¡pero también las tiene gastronómicas!

En occidente se usa mucho más de lo que parece a primera vista. Al refinarla se obtiene estearina, que se combina con la manteca de cacao en la confección de chocolates. La estearina estabiliza las mezclas del chocolate y es más barata que la manteca de cacao.

Pero en África es un auténtico multiusos: además de para cocinar, sirve para hacer velas, impermeabilizar al agua ciertos objetos, para peinarse (como fijador, me supongo), como cera para cuidar instrumentos como el djembé…

Pero volvamos al tema de nuestro blog, que es el cuidado de la piel :). Os conté antes que a la manteca de karité se le han dado desde antiguo muy diversos usos médicos (eritemas, reumatismos, dermatitis, sequedad cutánea…). Pues bien, con el tiempo también se han aplicado a la cosmetología occidental. La manteca de karité es entre otras cosas muy rica en ácidos triglicéridos y grasos como el ácido esteárico y el oléico…

Algunas de sus utilidades son las siguientes:

  • Es hidratante, ¡mucho! Sobre todo como oclusivo; es decir, crea una película sobre la piel que impide que se evapore la humedad de la propia piel. Por eso mismo es muy útil para ayudar a recuperarse a pieles muy dañadas (de ahí su uso para tratar la sequedad cutánea, las cicatrices, etc.).
  • No es comedogénico, es decir, esa barrera no tapona los poros, con lo cual la deja respirar…
  • También es emoliente (es decir, ayuda a combatir y prevenir las durezas de la piel).
  • Protege la piel frente a agentes externos.
  • Tiene un fuerte efecto cicatrizante.
  • Protege del sol… de hecho, tienen efecto de pantalla solar frente a los rayos ultravioleta (296-300 nm) que son de los que más quemaduras causan. Pero ¡ojo! no es demasiado alto, y mucho menos pantalla total (eso no existe, creo que ya os lo comenté en el artículo sobre la protección solar) En cualquier caso, no es lo suficientemente fuerte como para evitar la formación de vitamina D en nuestro organismo 🙂
  • Es fácil de aplicar y absorber por la piel, gracias a que se derrite a  una temperatura muy similar a la del cuerpo (entre 32 y 45º es su punto de fusión dependiendo de la muestra de manteca de karité de la que se trate…).

Os imaginaréis que el karité, por todo esto, se emplea muchísimo en los últimos tiempos en cremas para la piel o incluso mascarillas para el pelo como principio activo. Es interesante también para hacer sticks y pintalabios, precisamente por lo de que al tocar la piel se derrite, y en este sentido también vale como excipiente sólido; pero también hay mantequilla de karité más blanda, que se utiliza como base para pomadas y similares… También puede incorporarse a la receta de jabones, aunque en pequeña cantidad (máximo 5-7% del total de grasas), porque tiene una fracción insaponificable muy alta en relación a otras grasas.

Personalmente me quedo con varias dudas que de momento no he podido aclarar del todo. Por un lado, el tiene factor de protección solar aunque no sea un factor muy alto (si alguien sabe su FPS que lo diga)… También me hace plantearme uno de los argumentos más habituales en contra de las siliconas, el del efecto barrera (ya hablamos de esto aquí hace un tiempo 😉 así que haz click para enterarte jeje). Estoy empezando a pensar que el problema de las siliconas no es el supuesto daño en la piel, sino otro muy claro: su indegradabilidad que hace que permanezcan cientos de años como basura en el medio ambiente.

La química de la manteca de karité

Nueces de karité.

El fruto del karité es a menudo comparado con una ciruela, pero es de color pardo y unos 4-5 cm.

La manteca de karité tiene una proporción muy alta de triglicéridos y ácidos grasos.  La cantidad varía mucho entre diferentes muestras de manteca, pero tiene entre el 30 y el 40% de ácido esteárico, y un 40 y un 50% de ácido oléico. Y de propina, cantidades menores de ácidos palmíticos y linoléicos, entre otros.

Además, tiene una alta fracción insaponificable (es decir, que no puede convertirse en jabón por los mecanismos habituales) muy alta en relación con otras grasas, y muy rica en principios activos. Esta parte está entre el 3,5 y el 17% de la manteca, y es una proporción enorme frente a la de otras grasas vegetales (entre el 0,4 y 8%).

El hecho de que junto a todas estas grasas no haya tocoferoles es lo que hace que el periodo de conservación de la manteca de karité deba ser corto, por lo que suele ser necesario añadirle conservantes a menos que vaya a usarse en muy poco tiempo.

La manteca de karité natural frente a la refinada

Como me leéis muchos amantes de lo natural, estoy segura de que apreciaréis estas indicaciones de Pedro Muñoz de Maisón Karité para distinguir la manteca de karité natural de la refinada:

  • La manteca refinada no huele a nada, mientras que la natural tiene un olor aceitoso. Si además ha sido elaborada de manera tradicional, suele tener un cierto olor ahumado que viene de tostar las semillas al fuego de leña…
  • La refinada es completamente blanca, mientras que la natural tiene color que suele ir desde el amarillo hasta el marfil, aunque depende de si ha sido o no refinada. Por eso podéis ver varios colores en la manteca de karité de las fotos de este artículo 🙂
  • La manteca refinada es más blanda que la natural. Por esta razón, a menudo se combina la natural con otros aceites como el de vainilla, que pueden hacerla más fácil de untar en la piel.

Sin embargo, a veces el proceso de diferenciarlos se hace un poco más complicado de la cuenta. Muchos fabricantes incorporan colorantes o aromas añadidos a la refinada para minimizar la diferencia y mejorar la sensación percibida por el cliente del producto que busca algo más natural… Como ejemplo perfecto de esta “trampa”, los famosos productos de la línea de manteca de karité de Body Shop: colorante, perfume artificial y de todo menos manteca de karité… ¡Qué rabia me dan estas cosas!

Manteca karité 100% Now Solutions

Now Solutions ofrece manteca de karité al 100%; está claro que es refinada… eso sí, da muy buen resultado a muy buen precio, así que no es un lujo que no te puedas permitir… Espero hablaros de ella en breve 😉

Los otros nombres de la manteca de karité

El karité ha tenido una presencia tan importante a lo largo de África central, que da la impresión de que cada idioma africano ha querido dejar su huella en él.Por eso tiene muchos nombres.

La palabra que hemos adoptado los españoles viene de la palabra francesa “karité”. Ésta, a su vez,  probablemente venga del nombre del árbol en un lenguaje de Senegal, el wolof. Me figuro que la llamamos manteca por su textura, que recuerda al de la manteca animal; aunque como ya habéis visto, se trata de un producto completamente vegetal.

En inglés se habla de “shea butter” o mantequilla de shea. La palabra “shea” viene de “shíyiri” o “shísu”, los nombres en bambara, un lenguaje de Mali. De hecho, también se le ha llamado “bambara”.

Otros nombres que he podido encontrar son los de malinké, Kade, Kadanya.. casi cada idioma africano de la Zona del Karité parece tener una palabra especial para este árbol del que ha dependido una parte importante de sus culturas.

De todas formas, en la lista de vuestros cosméticos no las encontraréis por esos nombres :). Al árbol del karité se le llama en latín Vitellaria paradoxa o Butyrospermum parkii, así que la manteca de karité la veréis como “shea butter” (en inglés), vitellaria paradoxa butter o butyrospermum parkii butter.

Fuentes

También te puede gustar...

19 Comentarios

  • Contestar
    Miss Bio
    9 septiembre, 2015 a las 2:20 pm

    Hola, María!
    Excelente artículo!
    Si me permites, intentaré darte una pista más sobre el tema de la protección solar: es muy bajita, como la de todos los aceites vegetales que presumen de ella, pero sobre todo, no puede tener SPF ya que para medirlo se necesitaría hacer pruebas en laboratorio, no te puedo asegurar que tengan que ser con animales, ya que ahora las marcas bio llevan SPF, pero no sé cómo lo miden, la verdad. Es un tema sobre el que tendríamos que investigar, ¿no te parece? 😉
    Y la segunda cosa que quería añadir es que, como gesto ciudadano, los consumidores tenemos la posibilidad de ayudar al desarrollo de la economía local de las zonas de donde procede el karité (que no son precisamente ricas) y de evitar la sobre-explotación del medio, eligiendo siempre un karité que sea de comercio justo. Compran a cooperativas de mujeres que se autogestionan, en lugar de entrar en el mecanismo de explotación en el que las han tenido durante muchos años. Creo que es algo que conviene tener en cuenta también…
    Un abrazo fuerte y de nuevo, felicidades por el post!

    • Contestar
      María Monedero
      9 septiembre, 2015 a las 3:18 pm

      Gracias, guapa 🙂 No te imaginas la ilusión que me hace leerte por aquí, hacía un montón que no tenía noticias “directas” tuyas aunque sigo tu blog con toda la regularidad que puedo 🙂

      La verdad es que estaba segura de que había mencionado lo de que el karité es una economía femenina… ¡gracias por recordármelo! Algo he incluido, aunque tú añades mucho más. También me gusta mucho la idea de comprar karité de comercio justo, aunque no he tenido muy buena mano y al final me lo he tenido que comprar en iHerb… 😉 Ah, y lo de cómo se mide el FPS, ya lo investigué hace un tiempo. Está en el apartado de los índices de protección de la entrada sobre protección solar… te la pongo por aquí por si te sirve, que a mí me resultó interesante enterarme…

      https://rebeautys.com/2014/07/29/protegerse-del-sol/

      Gracias por darme info sobre la potencia del karité como protector solar, guapa 🙂 Andaba un poco perdida y no encontraba nada útil al respecto.

      Y sobre todo… ¡¡¡un abrazo muy, muy fuerte!!!

  • Contestar
    Luisa
    9 septiembre, 2015 a las 5:29 pm

    Hola.
    Muy interesante articulo y toda la informcion que nos brindas. Yo que solo compro productos que sean naturales, les puedo asegurar que la manteca de Karite tiene su pestesita y bien fuerte. Se derrite en las manos con el calor, y hace que la manteca sea mas fina.
    Les cuento algo:
    Una vez hace algunos años, mi cabello estaba muy triste, digamos que muerto, sin forma, sin brillo, osea algo sucedia y yo no tenia forma como poder enderezarlo, apesar que me lo habia cortado por ensima de los hombros. Pues le comenté a una amiga-hermana (ella vive en Francia) lo que me estaba sucediendo y que ya estaba a punto de cortarme el cabello bien bajito, a lo que ella reacciono bien rapido y me aconsejo NO lo hiciera, que ella me tenia un buen truco y fue “La amarvillosa Manteca de Karité” al inicio me mandó desde Francia a Holanda (donde vivo) via correo postal, varios pedazotes, pues los venden asi y me aconsejo irme a las tiendas africanas y buscarla. Lo hice y hasta el dia de hoy no me puede faltar.
    Mi experiencia es maravillosa, mi cabello empezó a cojer brillo, vida, coposo y me crecia por semanas muy lindo y como diria yo…crecia muy feliz 😉
    Pero ahi no queda todo….mi jefe tiene soreasis (no recuerdo bien como se escribe) y bueno, yo de fresca que soy, le regalo un pedazo a mi jefe y le pido que probemos que tal hace la manteca en sus brazos e inclusive detras de sus orejas, y bueno él al olerla no queria ponersela pues la peste no la soportaba, yo insistí y asi que empezamos a exprimentar, mal no le podia hacer, pues sus cualidades no permitirian hacerlo, asi que comenzó todosssss los dias en la mañana a ponersela, despues de la ducha e irse a trabajar con ella puesta…puessssss le ayudo su piel enferma, Primero la piel se puso roja, se descarnaba y luego increblemente, se fue recojiendo por los lados y se puso tan pequena que desaparecia, nunca al 100%…pero le ayudo y le sigue ayudando tanto que mi jefe tiene muy poca o casi nada de la soreasis en los codos, detras de las orejas y en el centro de su cabeza bajo el pelo, que ya esa zona casi habia perdido mucho y milagrosamente comenzaron a salir. Hoy mi jefe tb compra la manteca o cuando yo voy a Alemania (vivo en Holanda en la frontera a 250 metros de Alemania) pues cuando voy, le compro a él tb, voy la compro en una tienda africana y en otra de Paquistan. Pero nunca, nunca me falta. La utilizo religiosamente cada domingo en mi cabello como humectante, tb la derrito y la mezclo con aceite de argan.
    Saludos y que tengan una noche feliz.

    • Contestar
      María Monedero
      9 septiembre, 2015 a las 6:01 pm

      O sea, que para el cabello también hay que probarla… ¡Gracias por la información, Luisa! 🙂

      La historia del olor está presente en las versiones más naturales, es verdad. Las procesadas o pierden el olor o le suelen añadir aromas para sustituirlo; por lo visto, lo más frecuente es que le añadan vainilla. Cada uno puede elegir 🙂 pero está claro que si eres de los de usar cosméticos lo más naturales posible… el olor será secundario, ¿verdad?

      Un abrazo 🙂

  • Contestar
    Vicky Alonso [MissArretrancos]
    9 septiembre, 2015 a las 5:52 pm

    Vaya entrada que te has currado!!! No sabía que también protegía del sol.
    Yo tengo una de The Body Shop sin estrenar pero de la cual he leído muy buenas críticas

    Besos! 😀

    • Contestar
      María Monedero
      9 septiembre, 2015 a las 6:04 pm

      Pues parece que sí que protege del sol, aunque avisa Miss Bio un poco antes de que no debe ser una protección demasiado potente ;).

      Yo tengo la manteca de karité corporal y la de labios de Body Shop. Las veo eficaces y reconozco que de textura y olor están bien ;), es sólo que a los que no les guste la química… mejor que pasen, porque llevan un montón de “potingues” jejeje. Pero ya sabes, estas cosas son a gusto del consumidor, yo sólo procuro dar la información para que todos sepan cómo distinguir unos tipos de otros y elegir los que más le convengan jejeje

      Gracias por pasarte por aquí, guapa 🙂

  • Contestar
    Luisa
    9 septiembre, 2015 a las 7:07 pm

    No veo mi comentario ni la respuesta, pero igual te escribo nuevamente 😉
    Para el cabello es maravillosa, se frota en las manos y pasa a ser más aceitosa por lo que no es dificil de aplicar.
    Tiene su pestesita si, pero ya me acostumbré, y mis amistades tb, osea con el tiempo ya deja de tener ese olor tan fuerte y yo particularmente la siento como un olor a incienso, algo asi. Ademas es tan buena y tiene tantas propiedades que no escatimo en utilizarla, hace ya como 6 años la utilizo, para mi cabello la mezclo con aceite de argan, de coco o almendras y me va de maravillas. Y tb me ha dado muy buen resultado cuando me voy de vacaciones la uso en el cabello para protejer contra el sol, el calor y la sal del mar.
    Queria aclarar algo pues estos comentarios todos se leen en internet y debo ser sincera, respecto a la enfermedad de mi jefe (la soriasis) la enfermedad NUNCA ha desaparecido, pero si le ha ayudado en sus llagas, en su irritacion y hasta inclusive el dolor, pues él casi no podia flexionar su brazo pues el codo estaba tan duro y lleno de escamas.
    Un abrazo bien fuerte y aunque yo no comento mucho en tu hermoso blog, si leo todossss tus articulos de los cuales ha aprendido tanto como idea no tienes, ademas tu caracter tan bondadoso y amistoso hace que yo sea una lectora diaria. Muchos exitos te deseo siempre.

    • Contestar
      María Monedero
      9 septiembre, 2015 a las 7:23 pm

      Mil gracias, Luisa… No sabes la ilusión que me hace leerte eso :). Eres más que bienvenida siempre que quieras 🙂

  • Contestar
    dezazu
    10 septiembre, 2015 a las 11:24 am

    He encontrado ahora mismo tu blog y tengo que decirte que es un espacio encantador, me ha entusiasmado todo, asi que para no perderme ninguna entrada me hago seguidora ahora mismo!!
    Te invito a dar una vuelta por mi rinconcito, espero que tambien te guste!!
    Un Saludo

    • Contestar
      María Monedero
      10 septiembre, 2015 a las 11:45 am

      ¿En serio te ha gustado? Muchas gracias 🙂 🙂 🙂 Ahora mismo voy a echar un vistazo a tu blog jejeje seguro que tampoco tiene desperdicio 🙂

      (Gente, si os apretece haced click en el nombre de dezazu y veréis el link a su blog 😉 ).

      Edito: Y además os lo recomiendo, ¡me ha gustado mucho! Qué buen gusto tienes para mi gusto, dezazu, te sigo yo también 😉

  • Contestar
    mely
    11 septiembre, 2015 a las 6:59 pm

    Muy interesante el artículo, algo tan pequeñito q me encanta para humectar lleva tanto trabajo…. gracias x la info

    • Contestar
      María Monedero
      11 septiembre, 2015 a las 7:04 pm

      Quién lo diría, ¿verdad?

      En realidad la mayoría del karité hoy día no se hace de manera tan manual, pero me parece importante saber cuánto trabajo lleva hacerlo a la manera tradicional para poder valorar la manteca de karité en todo lo que vale…

      Un abrazo, Mely, me alegro mucho que te haya resultado interesante 🙂

  • Contestar
    Diana entrebrochasypaletas
    16 septiembre, 2015 a las 9:18 am

    Me quito el sombrero y aplaudo, fantástica entrada.
    Estoy terminando dos corporales que tenía a medias y la siguiente que tengo para empezar es una manteca de karité se supone que pura, así que ten por seguro que volveré a releer tu entrada con detenimiento cuando la empiece. De momento lo que he utilizado que lleva este ingrediente me ha ido muy bien.
    Siento no poder despejar ninguna de tus dudas.

    ¡Un besote!

  • Contestar
    Gaëlle
    30 septiembre, 2015 a las 12:46 pm

    Conzco la manteca de karité por mi madre, que ha trabajado durante algunos años en un hammam. Pero conocía solo muy aproximadamente su historia… Muchas gracias por compartirla! Nos recuerda también el valor del tiempo y de las cosas. Gracias!

    • Contestar
      María Monedero
      30 septiembre, 2015 a las 3:01 pm

      Eso pienso yo también… me alegro de que lo hayas disfrutado. Y mil gracias por pararte a comentar 🙂

  • Contestar
    M Angeles Guerra Rodriguez
    26 enero, 2017 a las 9:14 pm

    Un interesante post. Nunca me había preguntado por su elaboración.
    Besitos

    • Contestar
      María Monedero
      26 enero, 2017 a las 11:43 pm

      Soy una curiosa irredenta, igual me hago demasiadas preguntas… pero a mí me gustó saberlo y por eso lo compartí. Me alegro mucho de que te haya interesado… y me alegra mucho verte por aquí, como siempre 🙂 ¡Un beso!

  • Contestar
    Leo
    24 mayo, 2017 a las 9:19 am

    interesante ,siempre tuve la duda de este producto hasta que la compre de Iherb y me decidí hacer una lip balm , cera de abejas 25% manteca de karite 30% aceite de coco 45% y plop me reseca los labios lo he intentado hacer en diferentes ocasiones con el mismo resultado a que se deberá esta dureza en los labios luego de utilizarlo , incluso le baje la cera de abeja a 20%… :/ y no si tendrás alguna entrada sobre la dureza del agua :).

    • Contestar
      María Monedero
      24 mayo, 2017 a las 11:33 pm

      A mí me pasa con bastantes pintalabios comerciales lo mismo ;). Yo creo que en tu lugar pondría más manteca de karité y menos aceite de coco, no debería afectar demasiado a la textura pero el karité es más hidratante…

      Me temo que no, no tengo nada todavía al respecto. Si te fijas evito un poco hablar de formulación y “recetas” de cosmética, me parece una responsabilidad enorme…

    ¡Deja tu comentario! Estoy deseando saber qué piensas.