Glosario de cosmética

Protegerse del sol… pero ¿cómo? ¿y por qué?

El solCuando Coco Chanel puso de moda el bronceado, allá por los años 20, se comenzó a añadir factores de protección frente al sol a los bronceadores solares. Hoy se incluyen en la formulación de muchísimos más cosméticos; no estamos tan obsesionados con estar morenos como en los 80, y los dermatólogos insisten en la necesidad de utilizar protección solar para retrasar el envejecimiento. ¿Por qué?

Hoy los filtros solares se aplican en productos cosméticos de todo tipo, desde cremas hidratantes hasta BBCreams, pasando por barras de labios o cremas hidratantes, entre otros. También hay productos para el cabello que ayudan a protegerlo de los efectos del sol… De hecho, dado que algunos de los pigmentos más usados son a la vez filtros solares (como por ejemplo el dióxido de titanio), muchos maquillajes cuentan con cierta protección solar incluso en casos en los que no se precisa en la etiqueta… así que está claro que ahora mismo las casas se están tomando la protección solar muy en serio. Hoy vamos a ver por qué 🙂

¿Por qué protegerse del sol?

Empecemos por el principio. Seguramente ya lo sabéis, pero si vamos a hablar de protección solar, lo primero es saber por qué es necesaria.

Tomar el sol es importante para nosotros, ya que nos permite hacer cosas como asimilar la vitamina D, por ejemplo. Un amigo que trabaja en Bruselas me cuenta lo mal que lo pasan los mediterráneos trabajando allí por la falta de sol…

Los humanos tenemos mecanismos para protegernos de los daños del sol, como el ponerse moreno (la melanina es lo que produce la piel para oscurecerse y evitar que la luz llegue a las células vivas de la parte más profunda de la piel; es decir, ponerse moreno ayuda a protegerse del sol) y el enrojecimiento y la inflamación (con los que el cuerpo intenta ayudar al calor a disiparse más rápido de la piel).

Sin embargo, tomar el sol en exceso puede tener consecuencias nefastas para nuestra salud, en especial la de la piel. Llega un momento en que esos mecanismos naturales no son suficientes. La energía que nos llega del sol está ionizada, así que propicia la creación de radicales libres. En este punto la piel también tiene algunos mecanismos para ralentizar su formación (os lo contaré próximamente cuando os pase un artículo sobre la vitamina E), pero cuando se descontrolan nos esperan:

  • Quemaduras

  • Envejecimiento prematuro de la piel, ya que los daños afectan al colágeno y a la elastina de la misma

  • Engrosamiento de la piel… seguramente habréis visto a qué me refiero, esas personas mayores que han trabajado al aire libre o han estado yendo a la playa de forma continuada. Que tienen la piel tan curtida que las arrugas se le marcan mucho más que a otras personas, porque la piel ha intentado que sus células vivas queden lo más lejos del exterior posible para que no les lleguen las radiaciones…

  • Daños en las células, que pueden llegar incluso a provocar mutaciones del ADN. Es decir, células que no funcionan, que funcionan mal o en el peor de los casos que se transforman en cancerígenas o tumorales…

Suena tremendo, lo sé. Y os estoy hablando incluso del peor de los casos… pero por desgracia, lo del cáncer de piel es verdad. Lo he vivido de cerca. No se lo deseo a nadie. Así que por favor, no hagáis barbaridades con el sol; no os expongáis demasiado tiempo y poneos protección (y no me refiero sólo a la crema: también a sombrero, sombrilla o manga larga cuando vayáis a tomar mucho sol…).

¿Cómo puede dañarnos tanto la luz del sol?

Tipos de radiación solar

A ver si explico esto fácil y en cristiano jejeje. Como veis arriba, la luz del sol llega a nosotros en varias longitudes de onda, suavizadas gracias a la atmósfera (representada por la línea curva de puntos). Las radiaciones infrarrojas y las visibles no son demasiado dañinas, aunque las primeras producen calor; pero de ahí no pasan. Las que nos pueden hacer más daños son las de longitud de onda más corta; y cuanto más corta, más peligrosos son. Las de onda más corta, que incluyen varios tipos de radiaciones que si llegaran hasta nosotros serían peligrosísimas, no consiguen atravesar la atmósfera… Pero los rayos ultravioleta A (UVA) y los B (UVB) sí nos alcanzan, y aunque mucho menos, pueden hacernos daño. Y por tanto, nos interesa que los protectores solares nos protejan de estos dos.

Los rayos UVB son más peligrosos que los UVA, pero por suerte nos llegan en menor cantidad. Es la que más influye en que nos pongamos morenos, porque influye en que la melanina que se produce sea más oscura. Los UVA, por otro lado, nos llega en mayor cantidad. Pero ambos causan enrojecimiento, calentamiento y por tanto inflamación. Y como ya os conté, al ser energías ionizadas, causan diversos daños que ya os he contado ;).

De hecho, esos daños son el resultado de la piel intentando defenderse. A corto plazo, se produce enrojecimiento con inflamación para que el calor se disipe más rápido; a medio plazo, la producción de melanina intenta evitar que el sol dañe las células vivas de la piel; y a largo plazo, la piel se engrosa para conseguir un efecto parecido, pero más potente, que el de la melanina. Pero pasado cierto nivel de exposición al sol esto no basta, y además, llevar a la piel a ese estado no es estéticamente deseable. Por eso es importante usar protectores solares desde el punto de vista estético: para que nuestro organismo no necesite defenderse de manera tan radical. Y bueno, volvemos a lo de la formación de melanomas; a nivel médico también es importante.

Cómo protegerse del sol

Primero que nada, para protegerse del sol habría que combinar varias medidas: llevar ropa que nos proteja, gafas de sol que nos protejan los ojos del sol (cuidado que no todos los cristales lo hacen, algunos en vez de protegernos concentran la luz y es peor… así que no vale cualquier gafa del mercadillo), no exponerse en exceso ni en las horas más próximas al mediodía en las que son más fuertes las radiaciones… y recurrir a cremas, lociones, geles, sprays, maquillajes y/o BBCreams con factores de protección solar. Y si recurrimos a alguno de estos últimos, recordemos que no tienen efecto infinito, hay que reaplicárselos cada par de horas y siempre que os metáis en el agua. Y deberíais ponéroslos al menos media hora antes de que os pongáis bajo el sol para que tengan todo su efecto.

Lo que sí me gustaría aclarar es que del sol hay que protegerse siempre, no sólo cuando vayamos a la playa, la montaña o la piscina. También en el día a día. Aunque estés a la sombra, la luz que entra por la ventana también tiene rayos UVA y UVB que pueden afectar a tu piel. Los daños del sol no son cosa de un solo día en el que te pasas; sino fruto de toda tu vida expuesto a la luz solar.

Aquí en Canarias vemos a muchos extranjeros que no son conscientes de que el sol quema, y en las zonas turísticas es casi más frecuente ver pieles rojas que gente blanca. Entiendo que los nórdicos no han visto nunca el efecto de estar al aire libre del sur unas horas, pero por favor, no hagáis vosotros lo mismo. Nada más verlos me parece que fuera yo la que tiene las quemaduras, y me empieza a picar la piel… (sí, soy demasiado empática para estas cosas… 😉 ). Hay que ser consciente…

Cómo funcionan los cosméticos con factor de protección solar

Como os decía antes, hay muchos formatos de cosméticos que incorporan protección solar. La crema más básica no es sino una hidratante, pero con añadidos: los filtros solares, que son lo que se añade a todos ellos para que reduzcan el efecto del sol. En este sentido, podemos hablar de dos tipos de componentes:

Filtros químicos: Absorben la radiación solar, y la transforman de manera que no sea nocivo para la piel. En concreto, transforman los rayos UVA y UVB e infrarrojos mediante reacciones fotoquímicas que gastan una parte de la energía y el resto los convierte en otras energías menos dañinas: calor. Como eso no pasa desde el primer momento (tardan un poco en funcionar a plena potencia), son los que hacen que lo más efectivo sea ponerte el protector solar un rato antes de que tenga lugar la exposición al sol. Del mismo modo una aplicación de estos protectores no dura para siempre, ya que llega un momento que la reacción se agota. Por eso es conveniente reaplicarse los protectores solares cada hora y media o dos horas, aunque la duración de estos filtros depende de la fuerza de las radiaciones solares a las que estén expuestos.

Cómo funcionan los filtros solares químicos

Así, los principales filtros químicos son los siguientes:

  • Derivados del ácido para-aminobenzóico (PABA), que absorben las radiaciones UVB, pero no son recomendables para pieles sensibles o cierta incidencia alérgica, por lo que suelen usarse en bajas proporciones.
  • Derivados del ácido cinámico (cinamatos), que tienen el defecto de que el agua y el sudor (por ejemplo meterse en el agua en la playa o sudar al hacer deporte) los deterioran bastante rápido.
  • Benzofenonas, es una familia de compuestos orgánicos que incluye tanto filtros UVA como UVB.
  • Derivados del ácido salicílico (salicilatos).
  • Antranilatos.

Así, ejemplos muy usuales de filtros químicos que encontraréis en los INCIS son: Avobenzone, Oxybenzone, los PABA que os comentábamos, Octocrylene…

Filtros físicos o minerales: Reflejan la radiación solar impidiendo que lleguen a la piel, sin necesidad de aquellas reacciones fotoquímicas; para entendernos, la “reflejan”, como si de espejos se tratase. Son sustancias inertes, que en general suelen ser más toleradas por pieles sensibles. Suelen ser más potentes que los filtros químicos en cuanto a protección solar, pero a cambio en las cremas suelen dar lugar a texturas más espesas, más propensas al “efecto Casper” (“pintan” de blanco la piel por más que las extendamos) y que se notan más puestas ( aunque se supone que si se muelen en polvo lo suficientemente fino esto no sucede… a ver si otro día podemos hablar de las nanopartículas). Su duración es menor y requieren aplicaciones más frecuentes. Sin embargo, tienen la ventaja de que actúan nada más ponérselas. Por otro lado bloquean todas las radiaciones: con ellos es más difícil ponerse moreno.Cómo funcionan los filtros solares físicos

Los componentes más frecuentes dentro del grupo de los filtros físicos son los óxidos de zinc, hierro y titanio (como el dióxido de titanio, del que ya hemos hablado), muy finamente pulverizados y en cantidades muy medidas para que al ponérselos “no den el cante” y se vean blancas, y sean fáciles de extender.

Ah, por cierto. Si os dais cuenta estos filtros reflejan todo el espectro solar (todos los tipos de rayos de sol). ¿No se os ocurre una aplicación de esto a la fotografía?… Pues sí, este reflejo puede causar brillos. Por eso si queréis evitar brillos en las fotos que os hagáis, deberíais intentar evitar en general aquellos que contengan filtros solares físicos. Cuanta más protección solar tengan, más brillos suelen causar los maquillajes. O si no, polvos matificantes por encima.

Además, a menudo a los cosméticos solares se les añaden antioxidantes, que permiten compensar hasta cierto punto el ritmo de formación de los radicales libres. Entre ellos, vitaminas como la A (retinoides), la C (ácido ascórbico y ascorbatos) o la E (los tocoferoles), algunas de las cuales también hemos investigado en el blog (los enlaces llevan a sus artículos). Pero también los flavonoides, entre otros.

Los índices de protección solar

Para calcular el FPS (Factor de Protección Solar) de un protector solar, se usa la estadística. Se mide el tiempo que varias personas tardan en enrojecerse por las radiaciones ultravioletas (eritema acnítico poniendo protector en un brazo y sin ese protector en el otro, se dividen ambos tiempos y se halla la media… Así que, por ejemplo, si en el brazo sin protector esas personas tardan en ponerse rojas un minuto de media, y el brazo con protector tarda 10 minutos, el factor de protección es de 10 (10/1 = 10). O dicho de otra forma, si normalmente tardas 15 minutos en ponerte rojo, con esa crema de factor de protección solar tardarás 150 minutos (una hora y media) en hacerlo.

Al tratarse de un cálculo hecho mediante estadística, tenemos que recordar que tiene un margen de error, así que sería mejor que no fuerces demasiado el cálculo… Estas mediciones se hacen en condiciones controladas, pero en la vida real hay muchas situaciones que no se parecen a las de los experimentos:

  • No siempre nos ponemos suficiente protector. Suele recomendarse usar 2mg/cm2; para la cara, por ejemplo, esto equivale a una cucharadita rasa de crema. Hasta que leí esto en la entrada de Cosméticos al Desnudo que os cito al final del artículo, yo siempre me ponía de menos… Y es que si reducís la cantidad por ejemplo en la mitad, la protección no se divide a la mitad. Según Cristina, ponerse la mitad de lo necesario de crema con FPS 50 no te estás poniendo FPS 25, sino FPS 10 más o menos…
  • No siempre nos reaplicamos la crema. En la práctica rara vez recordamos que al rato hay que reaplicar la crema porque cuando pasa un par de horas al sol la capa que la crema sobre nuestra piel deja de bloquear las radiaciones. Por un lado, por lo que os conté de que los filtros químicos dejan de actuar al rato; pero también porque, como pasa con el maquillaje, los filtros físicos van desprendiéndose de la piel con el paso del tiempo.
  • Si nos metemos en el agua o sudamos, se altera la película de protector solar que nos hayamos puesto. Así que durará aún menos; hay que reaplicar. Ah, y por cierto, cuando estás en el agua te sigue llegando la radiación solar; así que aunque te pongas crema resistente al agua, tienes que reaplicártela, y más a menudo aún.
  • Hay lugares donde los rayos ultravioleta llegan con más fuerza que en otros. Ejemplos de lugares donde llegan más fuertes son los más altos, ya que hay menos atmósfera protectora sobre ellos que en lugares de baja altitud; o entornos claros como la playa o la nieve, en los que la luz rebota en el suelo y vuelve a afectarnos.
  • Distintos tipos de piel tienen distintas cantidades de defensas naturales. No es ningún secreto que las personas de raza negra, que tienen mucha más melanina oscura en la piel, resisten mucho mejor el sol que las personas más blancas con pecas (como yo, por ejemplo, que lo paso fatal con el sol… aunque podría ser peor). Cuanto más claro sea tu fototipo, es decir, cuanto más clara es tu piel, más fuerte es la protección solar que necesitas. Ten en cuenta que el FPS está calculado para una media de personas que tienen distintos fototipos; así que su cálculo es orientativo, pero no exacto para cualquier piel: es sólo una media.Proteccion solar ejemplo

En todo caso, ten en cuenta que la piel sufre daños antes de llegar a ponerse roja… Lo digo porque hoy día muchos dermatólogos recomiendan usar en la cara factor 50 a diario, como el de la foto de arriba; pero si tu criterio es solamente el no ponerte rojo no será habitual que necesites un factor de más de 30. Pero si además quieres evitar ponerte moreno porque consideras que en ese punto ya está dañada, quizás quieras usar algo más fuerte… Lo que sí debes cuidar es elegir un protector que te proteja de ambos tipos de rayos, tanto los UVB como los UVA.

Este método que os he contado para calcular el FPS es el que se suele usar en Europa, y en la práctica llega al 50 (en teoría podría llegar al 60; no existe la pantalla total, aunque suele usarse ese término para los protectores solares que más se acercan). Pero tengo entendido que hay otro sistema que llega al 100 y que usan las marcas americanas. Yo, por ejemplo, lo he visto en las de la marca Heliocare, ya que en su momento tuve una de estas cremas de factor 100. Sin embargo, no he sabido encontrar cómo se calcula este sistema… si alguna sabe que me lo cuente, por favor 😉 .

Los daños ambientales de los filtros solares

Lo he dejado para el final, pero si últimamente se oye hablar de protegerse del sol por todos lados, sorprende que las menciones sobre el impacto medioambiental de los solares brilla por su ausencia. Cosas del marketing, supongo. Sin embargo, de vez en cuando aparecen en prensa y en diversos medios científicos breves noticias sobre la contaminación del agua a través de los filtros solares. Por ejemplo, dicen que en las zonas costeras, donde las personas nos bañamos embadurnados de protectores, la contaminación resultante puede envenenar al plancton o fomentar el desarrollo de unas especies frente a otras, alterando así el equilibrio del medio.

No he podido encontrar demasiada información sobre este aspecto, ya que considero que sería importante saber qué compuestos son perjudiciales, o si lo son todos ellos. He visto menciones al respecto sobre las benzofenonas, el dióxido de titanio o el óxido de zinc, algunos de los más frecuentes… Y como quizás hayáis notado, no se trata de que los componentes químicos sean malos y los naturales no; de hecho, el dióxido de titanio y el óxido de zinc son compuestos presentes sin intervención artificial en la naturaleza.

De todas formas me parecía importante indicar esto al menos en este artículo, para ofreceros la información más completa e imparcial posible. Si alguno de ustedes tiene más información, sería fantástico si pudieran ofrecérnosla en los comentarios para completar esta entrada…

De todas formas, recordad que hay otros métodos de protección que no me voy a cansar de repetiros: evitar el sol sobre todo al mediodía, llevar ropa y sombrero, usar gafas de sol, “pasarnos a la sombrita”… Así que incluso por razones ideológicas os inclináis a no usar protectores solares, por favor, no olvidéis usar todos los demás métodos. Vuestra piel y vuestra salud os lo agradecerán.

Finalmente me gustaría recordaros que los orientales, que tanto se cuidan la piel, siempre dicen que un solo día de sol puede deshacer un año entero de cuidados. Así que a partir de ahora ya sabéis: mucho cuidado y sed siempre conscientes de cuánto os da el sol.

Fuentes:

http://elmodernoprometeo.blogspot.com.es/2011/07/proteccion-solar-componentes-de-los.html (hay gente genial en la web y este blog me ha encantado. Os lo recomiendo mucho para profundizar en este tema, tiene varios artículos sobre la piel interesantísimos)

http://cosmeticosaldesnudo.blogspot.com.es/2014/07/como-funciona-protector-solar.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Protector_solar

http://www.trendenciasbelleza.com/cremas/proteccion-solar-la-diferencia-entre-los-filtros-fisicos-y-los-filtros-quimicos

http://www.abacovital.com/fichastecnicas/filtros/filtros.htm (por desgracia ya no está disponible)

http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0065451#abstract0

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12 Comentarios

  • Contestar
    Roser
    29 julio, 2014 a las 1:39 pm

    Yo antes no usaba protección pero de eso hace muuchos años… cosa que a la larga puede ser fatal..esperemos que no..ahora si la uso de 30 aunque tengo una de 15 y otra de 20 por regalos etc que como son pequeñas se gastaran en nada jeje, pero hay que ir con mucho cuidado porque unque no lo pareza el sol es enemigo de nuestra piel aunque sea beneficioso para la salud ya que a mi me recomiendan tomarlo en cambio siempre hay pros y contras, buen post guapa, muy completo y bien explicado!! besos!

    • Contestar
      María Monedero
      29 julio, 2014 a las 1:49 pm

      Cómo te entiendo… mi madre está súper sensibilizada con lo del cáncer de piel, pero luego es la primera que me dice lo blanca que estoy ^^. El caso es que tomar el sol es necesario y envejecer inevitable 😉 pero tampoco hace falta adelantar las cosas, ¿no? Todo en su justa medida 🙂

      Muchas gracias a ti, Roser 🙂

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    Natalia - Dazanatura
    29 julio, 2014 a las 2:47 pm

    Hola María,
    Excelente post. Yo soy blanquita como la leche… Y por suerte no me gusta tumbarme bajo el sol, pero más que nada porque sé que no quiero ponerme como una gamba (no quiere envejecer antes de tiempo… jejeje) y porque tampoco le veo la gracia. Es importante el “aporte” diaria de rayos de sol para la activación de una vitamina esencial en nuestro organismo pero tampoco hay que pasarse. Hay pieles que podrían estar mucho más “saludables” si no fueran expuestas a horas y horas de achicharramiento. Lo de los protectores solares ya es caso aparte. Se da la paradoja que en la actualidad existan más casos de cáncer de piel cuando la industria ha creado “potentes” protectores solares. Pero qué hay detrás de una “protectora” crema solar?
    Como bien explicas en tu entrada, sentido común a la hora de tomar el sol.
    Un besote guapa.

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      María Monedero
      29 julio, 2014 a las 10:35 pm

      Otro para ti ^^ y muy bien dicho, preciosa 🙂 Muchas gracias por pasarte por aquí ^^

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    Eli Dumas
    29 julio, 2014 a las 3:33 pm

    Como siempre muy informativo e interesante, bien redactado y muy comprensible. Recuerdo de pequeña cuando el factor de protección mas alto que se vendía era de un 6 creo… como han cambiado los tiempos. Yo uso el 50 para la cara desde hace muchos años y un 30 para el cuerpo y como odio ponerme la crema en la playa me la extiendo bien en casa y subo a las dos horas de sol… Para el pelo antes usaba protectores en crema o en spray pero aun así se me estropeaba mucho porque lo tengo muy fino y encima muy poca cantidad. Ahora llevo un pañuelo en la bolsa de la playa y aunque no vaya muy mona me cubro el pelo con él. Respecto a lo que cuentas de las gafas tenía pensado escribir un post sobre ese mismo tema porque me parece muy importante concienciar sobre todo a los padres de la importancia de unas buenas gafas de sol. Digo lo de los padres porque mas de una vez he visto a niñas con gafas de plástico en forma de corazón o con dibujitos de Hello Kitty o del personaje animado de moda. Según tengo entendido y no soy ninguna experta si usas gafas oscuras la pupila del ojo se dilata como hace cuando es de noche, si la gafa lleva protección solar bien, pero si no la lleva lo que hace que sea tan malo no es que no te de ninguna protección sino que te protege menos que si no las llevaras puestas. Al dilatarse la pupila la cantidad de rayos solares que consiguen entrar al ojo se multiplican, por decirlo de algún modo. En cambio si no llevaras gafas puestas la pupila estaría más cerrada para no dejar entrar tanta luz por lo que entrarían menos cantidad de rayos nocivos. Espero haberme explicado, como ya te he dicho alguna vez soy un poco torpe haciéndome entender. Hasta otra! ;)

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      María Monedero
      29 julio, 2014 a las 10:40 pm

      Te has explicado estupendamente y me parece una gran idea para una entrada, estaré muy pendiente de ella . Lo cierto es que hasta donde sé (no lo he investigado a fondo, que conste) la normativa europea regula los filtros que deben incluir los criatales de las gafas de sol, pero no había caído en lo que dices y me parece interesantísimo. Es de esas cosas que parecen caerse de maduro por pura lógica… pero la verdad, ahora lo entiendo mucho mejor. ¡Gracias por comentarlo por aquí para todos! 🙂

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    Diana entrebrochasypaletas
    31 julio, 2014 a las 3:05 pm

    Genial entrada María, nunca está de más informar y refrescar la memoria…
    Yo tengo muchísima facilidad para ponerme morena, creo que si tomara el sol la mitad de tiempo que hacen otras personas sería casi negra del todo.
    En la adolescencia no solía utilizar protector solar pero ya hace un buen puñado de años que soy consciente de lo importante que es y en el rostro lo hago todo el año.

    De niña recuerdo los spf de 15 para abajo, parecía que los de 30-50 eran nada más para los bebés. Según iba creciendo gente de mi entorno empezó con las alergias solares y de ahí empecé a ver lo importante que es irse cuidando. Por no hablar de los efectos del sol, los melanomas y toda una serie de cosas que cada vez están más a la orden del día.

    ¡Un besote!

    • Contestar
      María Monedero
      31 julio, 2014 a las 3:11 pm

      Cierto… yo recuerdo que a mí me ponían un factor 8… 🙂

      Un abrazo y bien hecho 🙂

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    YURITA
    19 agosto, 2014 a las 12:58 pm

    Un post muy completo e interesante y un blog muy chulo 😉

    • Contestar
      María Monedero
      19 agosto, 2014 a las 10:16 pm

      Me alegro muchísimo de que te haya gustado ^^. Estoy preparando la continuación, donde se explica lo de los radicales libres… 🙂

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    Nessie
    1 diciembre, 2016 a las 1:29 pm

    ¡Hola María! Un señor postazo, pero en este blog tampoco me extraña… me ha gustado mucho el apartado sobre el impacto medioambiental del uso de bloqueadores. Es un tema que me interesa bastante, ya que los uso desde jovencita, y aunque no me considero una consumidora “verde”, sí creo que es importante que seamos conscientes del precio que se paga por evitar cosas tan graves como un cáncer de piel, y de nuestro papel en impulsar la investigación de alternativas cosméticas que cumplan con este objetivo, y que sean también respetuosas con el medio.

    No pongo el enlace, pero sobre este tema, quizás te interese googlear el artículo sobre el dióxido de titanio en el blog de Colin’s Beauty Pages, en su sección “Cosmetic Ingredients Database”.

    • Contestar
      María Monedero
      1 diciembre, 2016 a las 1:33 pm

      Creo recordar que lo leí en su momento… pero creo que voy a ir a comprobarlo, porque la verdad es que recuerdo muy poco de lo que ponía XD. Muchas gracias por el dato y por ponerme colorada con esa primera línea 🙂 .

    ¡Deja tu comentario! Estoy deseando saber qué piensas.